Escuchar el cuerpo y la Gripe

Llevo cuatro días en cama. Un reposo medio obligado me hizo parar de hacer y sólo concentrarme en mi, en sentir. Y es que, aunque estoy consciente de la frase “escucha tu cuerpo” que he oído en cuanto taller asisto, esta vez me pasó la boleta porque solo me había quedado en el escuchar, mas no en el integrar.

Y me puse a reflexionar estos días en que he estado en cama, reposando y sintiendo la gripe en mi cuerpo, que la gran diferencia entre aprender lo que nos entrega un taller o terapia y el verdadero cambio que se produce en uno está en INTEGRAR. Sí, integrar lo que vamos aprendiendo es la clave para avanzar. Y digo que es la clave porque mientras realmente no integremos en consciencia lo que nos dicen, no se produciría ningún cambio real y estos días lo vi demostrado en mi, al darme cuenta que llevaba muchos días en actitud Yang, muy activa, muy enérgica, muy hacia fuera, pero alejada de mi centro, de mi energía femenina que es receptiva, que siente, que integra.

¿Entonces? La gripe de estos días me vino a enseñar, entre muchas otras cosas y más allá de la biodescodificación que pueda hacerle, que el verdadero sentido ha sido el deterneme a conectar con el cuerpo, a escuchar lo que quiere decir mi cuerpo físico, pues ahí radica el punto clave para poder avanzar; mientras no nos detengamos a escuchar los mensajes de nuestro cuerpo físico, por más cliché que suene esta frase archi usada por terapeutas, sinceramente no podremos ver en qué estamos fallando.

Así que…¡Bendita gripe! Que me hiciste detener el acelerador de mi vida por estos días, que me invitaste – medio a la fuerza – a reconectar con la mujer sabia que habita en mi cueva, que me hiciste sentir y recibir más que dar, que reforzaste en mi que el único sanador está dentro de cada uno, no afuera.

 

 

 

*Foto: Alex Grey