¿Cómo estás alimentando tu Alma?

¿Han oído hablar de las impresiones? Nos ocupamos a diario de alimentar nuestro cuerpo físico de manera correcta; buscamos productos orgánicos, ojalá lo menos procesado posible, bebemos agua, infusiones, damos espacio para la meditación y el ejercicio, pero ¿qué hay de lo que consumimos día a día a través de nuestros ojos?

Las impresiones alimentan nuestros cuerpos (físico, etérico, mental, emocional) por eso es importante prestar atención a la “calidad de alimentos” que estamos consumiendo en el cotidiano con el fin de alimentar nuestra alma.

EL PRANA

El prana es la energía vital. Está en todo. En el sol, en las plantas, en los alimentos y animales. Nos alimentamos de él a diario. Lo que viene directamente de la madre naturaleza tiene un prana más alto que aquello que ha sido procesado. Por eso es importante prestar atención a la calidad de Prana que estamos consumiendo. El agua absorbe el Prana de la luz solar, del aire y de la tierra con la que está en contacto, por ejemplo. Las frutas y verduras tienen un Prana más elevado que los alimentos enlatados.

Darse un baño de Sol por unos minutos al día o saludar todas las mañana al Tata Inti es abrirnos a recibir el Prana solar y de paso agradecer que somos parte de la Madre Tierra. La energía del sol tiene propiedades para todos nuestros cuerpos: fortalece nuestro sistema óseo, nos aporta vitamina D, es un poderoso antidepresivo y funciona como antiinflamatorio, ya que estimula la circulación sanguínea y las terminaciones nerviosas de la piel, lo que produce un efecto analgésico.

LO VISUAL NOS ALIMENTA

¿Te ha pasado que ves imágenes muy violentas y después tu energía se siente más bajita? Este es un claro ejemplo de alimentación visual, ya que no solo nos alimentamos de lo que comemos por nuestra boca, sino también de lo que vemos, sentimos, vibramos o compartimos.

De ahí la importancia de revisar cómo nos estamos alimentando a diario. Qué imágenes estoy consumiendo, con qué energías me estoy relacionando, a qué lugares estoy frecuentando; todo, absolutamente todo alimenta nuestros cuerpos energéticos.

La palabra, el sonido, las imágenes y la publicidad, la luz, la vibración, las redes sociales, las emociones que compartimos a diario alimentan nuestra energía vital o Prana.

La clave está en aprender a ser conscientes de la calidad de “alimentos energéticos” que estamos consumiendo a diario.

¿QUÉ PODEMOS HACER ?

Sugiero estos consejos:

  1. Presta atención a la cantidad de horas que dedicas al día para estar en el celular o frente al computador y luego observa qué contenido es el que consumes a diario. Puedes comenzar por restarle horas al Facebook y dedicarle un poco más de tiempo a lo exterior. Como dice EUKZ “la realidad está afuera”.
  2. ¿Te has fijado cómo respiras? La respiración es clave en este proceso. Obsérvate cómo respiras y te darás cuentas que lo haces en el mínimo. Lleva más consciencia a tu respiración, inhala y exhala con plena atención de cómo el aire efectivamente entra por todo tu cuerpo. Verás que al cabo de un tiempo, la respiración se convertirá en tu mejor aliada para evitar cualquier dolor de cabeza.
  3. Recuerda que por Ley de encaje de frecuencia, lo que vibramos es lo que atraemos y Nikola Tesla lo dijo “si quieres comprender el Universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración”. Por eso rodéate de actividades que eleven tu vibración. Sabrás que es lo correcto cuando sientas que tu corazón y tu cuerpo están vibrando muy fuerte, que conectas con la felicidad y el placer.
  4. Los pensamientos negativos, los chismes, la mala onda; todo eso se guarda en nuestro cuerpo mental y afecta nuestra energía. Un buen ejercicio es prestar atención a cuántas veces te quejas en el día por algo o cuántas veces hablas o piensas mal de los demás.
  5. Otro aspecto fundamental para observar cómo nos estamos alimentando energéticamente es estar conscientes del presente, del aquí y el ahora. Presta atención a tu presente, no a lo que fue ni a lo que vendrá, sino de estar muy consciente de lo que está pasando ahora. Siente cada paso que das en el cotidiano, agradece por todas las oportunidades y personas que se presentan.
  6. Apaga la televisión. El contenido emanado de los medios de comunicación tergiversa la realidad, presenta una distorsión y una manipulación de lo que nos quieren hacer creer que es, pero tú y yo sabemos que esto no es cierto. Apaga la televisión e invierte ese tiempo en compartir con amigos, en bailar, en andar en bicicleta, en caminar.
  7. Evita consumir videos, música, películas, o relaciones interpersonales que sientes que bajan tu energía. La foto viral con la persona toda ensangrentada créeme que no aporta en nada positivo a tu energía vital.
  8.  Consume arte. El arte tiene la capacidad de conectarnos con el sentir y aumenta nuestra vibración. Ve a exposiciones fotográficas, visita las galerías y museos de arte de tu ciudad, anda a ver una obra de teatro, compra la entrada para ese concierto que tanto esperabas.
  9.  Conecta con la naturaleza a diario. Aunque sean un par de minutos, pero tómate el tiempo para sentir tus plantas, tu jardín, conversa con ellas, dale las gracias por lo hermosas que están. Observa los árboles de tu barrio, los animales que te rodean. Observa las piedras que hay en tu camino. Verás que la magia está ahí mismo.
  10. Termina el día felicitándote. Sí, antes de dormir, tómate 5 minutos y agradécete por el día vivido, por las cosas que lograste. Deja de lado la culpa y el autocastigo y agradece por el día que fue, por lo que viviste, por las personas con las cuales pudiste compartir. Deja el rol de víctima y sé agradecido con el camino que llevas transitado.

 

*Ilustración del Prana por Alfonsina Abarzua. Puedes seguir su trabajo en su Instragram (aquí) o en su Facebook (aquí