Envidia y Dardos Energéticos

¿Cómo están? Hoy quise escribir sobre un tema que me ha tocado revisar bastante en mi consulta y en mi círculo cercano. Se trata de los dardos energéticos, que tal como su nombre lo dice, son flechas que se clavan en nuestro campo etérico, dejando fugas o bloqueos de energía.

Estamos compuestos de varios cuerpos, no solo el cuerpo físico que vemos y palpamos. Nuestro cuerpo etérico, emocional, mental y los cuerpos más sutiles que nos conectan con el alma interactúan con nuestras emociones, con lo que pensamos, con lo que decimos y también con nuestro entorno y con quienes nos relacionamos.

QUÉ SON LOS DARDOS ENERGÉTICOS

Imagina que todo lo que dices, sientes y piensas sobre los demás, se convierte en un dardo – como el de la foto – que atraviesa el cuerpo de la otra persona. Cuando sientes envidia, por ejemplo, no solo estás experimentando una emoción de baja vibración, sino que además estás enviándole – literalmente – un dardo energético al campo del otro ser. Lo mismo sucede cuando caes en rabia, frustración, celos, resentimiento, prejuicios, codicia y egoísmo.

Estos dardos energéticos se quedan impregnados en nuestro campo, y de seguro ya te estarás preguntando si ¿a todos nos pasa? y la respuesta es depende; por simbiosis, la pulga necesita al perro y el perro a la pulga. Si tus pensamientos, acciones y palabras están en coherencia a tu sentir, vibrando en amor y altruísmo, difícilmente los dardos energéticos entrarán en tu campo.

EL PODER DE LA MENTE

Pero ¿por qué sentimos envidia realmente? Para el budismo, la envidia es uno de los 3 venenos en los que cae el ser humano. Increíblemente, entre terapeutas se da mucho este tema y de ahí he recogido el aprendizaje de que la envidia es parte de nuestra experiencia como seres humanos. Por algo estamos acá en la Tierra, donde vinimos a encarnar las diversas emociones que nos llevan a comprender y entender nuestra naturaleza. Nunca debemos olvidarnos de eso, de que somos seres humanos, teniendo una experiencia humana en la Tierra.

Sin embargo, la envidia como tal nos invita a una reflexión: hay algo del otro que me genera envidia y esta emoción aparece para que revise mis carencias, mi sistema de creencias, mis miedos y bloqueos, esa sombra que no he querido ver en mi y que el otro me está mostrando para sanar. Por ejemplo, si siento envidia porque mi amiga se ha empoderado y proyecta una seguridad, es justamente para que revise por qué no he trabajado en mí el amor propio y mis seguridades. O siento envidia de esa chica que tiene una relación amorosa de años y yo no he podido tener pareja; o me da envidia que ella viaje por el mundo y yo no puedo. Casos hay muchos, de seguro ya han identificado alguno donde ustedes mismos han caído en esta emoción. Lo importante es saber identificarlo a tiempo y preguntarse ¿qué es lo que esta emoción quiere enseñarme? 

De ahí que es súper importante prestar atención cuando caemos en la envidia, en los celos, en la rabia y comenzamos a lanzar dardos energéticos al otro. La mente es muy poderosa. Tan solo basta que lo pienses o lo sientas y ya le estarás enviando el dardo energético al cuerpo de otra persona. Sin magia negra y hechizos de por medio. El poder de la palabra es inmenso. Por eso hay que prestar atención a la calidad de nuestros pensamientos.

CÓMO SALIR DE LA ENVIDIA

Enumeré esta lista de consejos prácticos que espero puedan ser de gran ayuda:

  1. Presta atención cuando aparece la envidia, los celos o la rabia en ti. Identifica y revisa por qué y qué es lo que realmente quiere mostrarte esa emoción. Hay una carencia que no has podido ver en ti y que esa emoción viene a mostrarte para que la trabajes.
  2. Deja de compararte y validarte ante los demás: la única persona que debe validarte y aprobarte eres tú mismo, nadie más. La confianza en tus capacidades es vital en este punto. Tienes que trabajar en creer en ti, en saber cuáles son tus fortalezas, tus talentos.
  3. Adiós al egoísmo y el individualismo: decidimos encarnar en la tierra y por lo tanto vivimos en sociedad. Por más que quieras aislarte, el aprendizaje siempre viene de la mano de un otro y son nuestras relaciones los grandes maestros que tenemos para crecer. Por lo tanto, suelta el egoísmo, la arrogancia y el individualismo. Somos todos partes de un todo. Lo que te afecta a ti, me afecta a mi. Lo que te hago a ti, me lo estoy haciendo a mi misma/o.
  4. Practica a diario la gratitud: parte de caer en la envidia y los celos es porque hemos perdido la capacidad de auto-observarnos. Si realmente te dieras el tiempo de agradecer todos los días por cada paso que das, te darías cuentas que no tienes nada que envidiar. Practica en conciencia, a diario, el acto de dar gracias.
  5. Celebra el triunfo de los demás: cuando comprendemos que todos somos Uno y por lo tanto lo que le pasa al otro, me afecta, podemos escoger caer en la gratitud y el amor incondicional. Para eso, sugiero comenzar a practicar el celebrar los triunfos propios y ajenos. Sobre todo en Chile, donde la gente es muy chaquetera, celebrar el triunfo de los demás puede ser un gran paso para evitar tirar dardos energéticos. Celebra a la amiga que emprendió, celebra al amigo que creó un libro, celébrate por tus propios triunfos a diario.

Y tú ¿qué haces para trabajar con la envidia y evitar enviar dardos energéticos? 

*Agradezco de corazón a Alfonsina por su hermoso trabajo en ilustración y dibujos. Puedes seguirla en su FanPage (aquí)

*Te invito a seguir conectados a través de las Redes Sociales. Puedes buscarme en Facebook (aquí) o seguirme en Instagram (aquí